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TURISMO DE AVENTURA Y NATURA

Desde finales de la II Gran Guerra, la península de Yucatán, debido a que estaba despoblada en grandes extensiones, fue un gran atractivo para los viajes de caza y pesca. El límite de los tres estados peninsulares, o punto Put, era el principio de grandes selvas habitadas por el jaguar, Cargando jaguarpuma, venado cola blanca, jabalí y otras variedades de fauna silvestre. La inexistencia de carreteras, hacía que los viejos jeeps de doble tracción y con winches, así como las camionetas pick up, fueran los únicos medios de transporte para llevar a los cazadores a los campamentos cercanos a la frontera de Guatemala donde pernoctaban varios días con comfort, agua caliente y cenas sabrosas después de pasar todo el día entre la selva. Las brillantes lámparas Coleman y los refrigeradores de gas butano, las hamacas con mosquiteros y un buen cocinero hacían agradable la estancia de los cazadores que dormían entre los gritos de los monos, y el ruido de la selva y frecuentemente bajo fuertes lluvias que son comunes en el sur Cazadores con su trofeode la península, estas lluvias convierten el lodo en chicle, que hace difícil transitar por las veredas y donde también es frecuente recuperar los senderos a punta de machete. Los trofeos y fotos de los cazadores con sus presas serían el gran recuerdo para llevar a casa. Los viajeros traían sus rifles, escopetas y municiones sin gran trámite. Ahora está todo severamente controlado por el ejército, y el turismo de caza y pesca ha disminuido.

Las venas del río Champotón, residencia del SNOOK INN, propiedad de los hermanos José y Rubén Sansores, han sido desde hace más de 50 años uno de los grandes puntos del inicio de las aventuras de caza y pesca: Pescadoresgrandes róbalos, sábalos, truchas, y en el mar pámpanos, sierras, mero, lizas, cazones etc., que podían verse en el malecón mientras los fileteaban los marineros. También es punto de partida hacia selva adentro. También es punto de partida hacia selva adentro, hasta los campamentos establecidos, donde hay hamacas, refrigeradores de gas y cocineros. Parece un poco repetitivo con lo mencionado en el párrafo arriba, pero la verdad es que cada quien tenía su equipo y ayudantes.

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En la costa norte de Yucatán, cerca del puerto de Sisal, ha existido el hotel Club de Patos desde hace muchos años, cercano a la reserva ecológica del Palmar, que era también destino de cazadores de: chachalacas, patos, palomas, gallinolas o bien la pesca en la ría del sábalo, róbalo, y en el mar grandes meros, chernas, rubias y otras variedades que se encuentran en nuestras costas. En todos los casos los organizadores proveían guías, municiones, botes de fondo plano para la ría o lanchas para el mar, ayudantes, estas personas son las que hacen el trabajo pesado en la caza de patos en la ría, ya que se meten al agua hastaCaza de patos la cintura para empujar los botes de fondo plano y avanzar lentamente, ya que el ruido de los motores espantaría a los pájaros, así durante horas los ayudantes permanecen metidos en el agua, especialmente las frías mañanas de invierno cuando hacia las cuatro de la mañana empiezan a preparar su salida. Pero el Club de Patos no era el único.

Se anunciaba la temporada de caza mayor del 20 de Noviembre al 10 de Mayo, y de los patos de fines de Octubre hasta Marzo. Las demás especies no tenían calendario fijo.

Se tramitaban permisos de caza e importación de rifles y escopetas, por medio de los clubes cinegéticos que están autorizados en el estado.

En Mérida Jorge (George) García López, acompañado de sus ayudantes llevaba los TOURS de caza y pesca, por toda la península. En sus jeeps y camionetas pick up recogía a los pasajeros en el aeropuerto para empezar sus expediciones de varios días o semanas. George fue un gran narrador de sus aventuras, al regresar de cada expedición, durante sus encuentros con los amigos en el café del Peón Contreras revivía con pasión cada uno de los momentos que pasaba en la selva o manglar. Rodeado de sus acompañantes, su yerno Jorge Luís Fitzmaurice, Miguel Valencia, o el joven Pablo Ribas Heredia y otros, gozaron una época que no volverá.

Existe un antiguo cuento verídico que explica muy bien la competencia amigable que existía entre todos estos cazadores. En una ocasión sentados en la mesa del café, George, y el gringo Germon platicaban alegremente, y durante la conversación, el Gringo menciona casualmente que siempre que se dirige a Uxmal hacia las cuatro o cinco de la mañana para recoger turistas ve algunos venados. Cazadores de venadosInmediatamente George le pidió que la próxima vez le avisara y que él se bajaría con sus escopetas a cazar y repartirían el producto. Así una buena mañana muy temprano Pepe pasa a buscar a George con sus armas y equipo y al pasar por el parque del Centenario le dice: “Mira George ahí están los venados, ahora acompáñame a Uxmal a recoger unos turistas, los dejamos en el aeropuerto y te invito a desayunar en Santiago”. Pero la cacería era más bien placer que trabajo, ya que no había trabajo en ésta área durante todo el año para sostener a la familia, y todos dependían de un empleo fijo.

Desde los años 70’s empezó en Yucatán la transformación de este sector turístico, los viajeros empezaron a llegar para fotografiar la fauna y flora, la observación de pájaros, recorrer senderos ecológicos y otras muchas actividades ligadas con la naturaleza. Las excursiones de pájaros se efectúan hasta hoy a partir de noviembre a febrero o marzo y estas excursiones duran de 10 días a dos semanas. Los recorridos desde la selva chiapaneca de Yaxilán, Bonampak y Palenque, los pantanos de Centla, Champotón, Celestún, así como la selva baja de Chichén Itzá y Uxmal, para finalizar en Río Lagartos. Estos viajeros traen su equipo de campo, ropa, café claro, sombreros, binoculares, libros con fotos, y descripción de sonidos, también señala las diferencias entre las variedades, etc. Los visitantes empiezan su día de visita al despuntar el alba, agazapados bajo la vegetación antes de que los pájaros abandonen sus nidos en busca de alimento y es fácil localizarlos. Después de esta experiencia mañanera regresan al hotel a tomar el desayuno, y conversar acerca de los pájaros que vieron en la visita matutina. Lo mismo se repite al atardecer cuando los pájaros buscan los árboles como protección para pasar la noche.

Pavo ocelotado

Pavo ocelotado

 

 

Este tipo de excursión es de otro mundo, donde todos se entienden con la mirada y por medio de señas, ya que no se puede hablar ni hacer ruido para no espantar a los pájaros. Todos tranquilos y pacientes esperan con sus binoculares a la mano la aparición de una de las más de 600 variedades de pájaros que se encuentran en el recorrido. Naturalmente que hay estrellas entre las estrellas, avistar un trogón, o yaxún en maya, o un pavo ocelotado o un tucán es motivo de alegría infinita, pero también lo son el escaso kambúl de color negro brillante y pico amarillo, también conocido como faisán yucateco, el tóh, que únicamente puede apreciarse durante seis meses al año y que permanece escondido el resto del año. Pero si es cierto que las colonias de cientos o miles de flamencos en las costas de Yucatán son un gran atractivo, también lo son las cigüeñas de las variedades Wood y Jabirú, que son únicas y permanecen durante todo el año en la ría de Celestún. Hasta los zopilotes, k’aués y bechitas les parecen interesantes a nuestros visitantes pajareros.

Pájaro Tóh

Pájaro Tóh

 

 

Los recorridos de traslado en carretera son despacio y hay que detener el autobús cada vez que alguien grita “¡¡¡¡stop!!!!”. El recorrido toma todo el tiempo necesario, las visitas de los monumentos mayas y otros atractivos son secundarios.

Afortunadamente muchas áreas protegidas existen en la península desde la costa norte de Yucatán donde el cuarenta por ciento son reservas naturales y permiten el crecimiento y desarrollo de la fauna y flora local, hasta el sur de la misma, donde los parques de Calakmul y Siaan K’aán, forman parte de los veintiún parques nacionales protegidos que tenemos en la región.

Raúl Eduardo Rosado Baeza disfrutaba los tours de pajareros en los años 70’s y 80’s, y frecuentemente se internaba en las selvas chiapanecas, campechanas, quintanarroenses y yucatecas, siempre en la aventura de poder encontrar nuevos pájaros para su satisfacción personal, así, volaba en las pequeñas avionetas, o caminando en los senderos bajo la espesa vegetación y la lluvia.

Raúl recuerda una historia de los setentas cuando al dar la información general acerca de los pájaros que podían encontrar, mencionó que posiblemente encontraría tucanes, a lo que inmediatamente un cliente protesto airadamente que en Yucatán no existen estos pájaros, así a lo largo de las excursiones no se cansaba de repetir que en Yucatán no había tucanes. Finalmente el último día de la excursión cuando estaban preparando el equipaje para subirlo al autobús para ir al aeropuerto, Raúl vio no uno, sino dos tucanes parados en la rama del enorme catzín, en la puerta del hotel Mayaland, así llamo a todos los integrantes del grupo para admirar las aves y con un gran suspiro se dijo para sí: “Gracias, ustedes son la garantía de la propina”.

El contacto durante más de cinco décadas para los exploradores y arqueólogos que se aventuraban en la cuenca del río Candelaria es el señor José Ángel Soler Graham, fue él precisamente quién abrió esa riquísima región también al ecoturismo, ya que es nativo del pueblo de Candelaria y desde niño en compañía de su padre y abuelo recorría esta gran cuenca que conoce como la palma de su mano. El señor Soler es de los pocos exploradores que han recibido algún reconocimiento de las autoridades, después de haber conducido numerosas exploraciones de los arqueólogos en la Rivera del río y hacer descubrimientos de gran importancia.

Alfonso Escobedo es otro de los iniciadores de los viajes de aventura y ecología, sus recorridos en busca de pájaros lo lleva a lugares como Veracruz, Oaxaca, Guerrero o Guatemala durante varias semanas a la vez, su agencia Ecoturismo Yucatán es una de las más prestigiosas a nivel nacional.

Otro de los nuevos atractivos de nuestra península, es la exploración de cenotes de gran profundidad o de extensos ramales, en el participa gente joven, de buena condición física y con debido equipo y apoyo técnico y humano. Los cenotes de la región de Cuzamá, y algunos famosos de la costa del Caribe son los favoritos, por el color de sus aguas y profundidades.

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