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OXKINTOK (TRES SOLES DE PEDERNAL)

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Siempre recuerdo con mucho agradecimiento mi primera visita a Oxkintok, digo con agradecimiento porque James Callaghan, arqueólogo yucateco, nos invitó a Joan y al que habla para hacer la visita; y segundo, porque, aunque yo ignoraba, se había planeado como visita oficial de inspección a la que asistieron funcionarios del INAH Yucatán.

Así, después de una breve escala en Calcehtok, a bordo de una camioneta pick up, tomamos el camino blanco para adentrarnos en una espesa vegetación, verde y abundante; como es nuestro campo yucateco en temporada de lluvias. Cabe decir que el sitio arqueológico había sido trabajado por una misión de arqueólogos españoles, los veranos de 1986-87 y el año de nuestra visita, el 30 de agosto de 1988.

A lo largo del camino, entre baches y tumbos de la pick up, pensaba cómo el hombre es un ser universal, mismos temores, fobias, ideas, etc. Pensando voy a visitar un laberinto, que me hizo recordar el Palacio de Cnosos, en Creta, en cuyo Laberinto estaba el feroz Minotauro…

Al llegar nos estaba esperando el arqueólogo Ricardo Velázquez y un grupo de arqueólogos españoles. En años posteriores he visitado Oxkintok en varias ocasiones, y asistido a algunas pláticas del arqueólogo Ricardo Velázquez Valadez sobre el tema de Oxkintok, quien por cierto, siempre fue muy generoso al transmitir sus conocimientos.

Naturalmente, todos quisimos empezar la visita en el Laberinto, o Satún Satz, que está situado sobre una pequeña colina alargada, el edificio data de 350 D.C. Mide aproximadamente 8 por 20 metros, de 3 pisos, aunque parte del techo del último piso está derruido.

En el lado Este (parcialmente derruido) se aprecian 3 crujías, cuyas puertas están a diferentes direcciones para crear obscuridad, de este lado el piso no comunica con las estructuras interiores, como pudiera pensarse.

El lado Oeste contiene 9 ventanas, y la única pequeña puerta de acceso; el piso del interior no es parejo, lo que causa una sensación de pérdida de la orientación que combinado con los 16 corredores comunicados por escalerillas hace de este edificio algo muy singular. La luz y el aire de las ventanas hacen posible la visita, fatigosa pero interesante, o más bien, maravillosa.

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Al entrar uno pierde totalmente noción de dirección aunque no totalmente a obscuras, se necesita una lámpara. Andamos por los pasadizos (no hay recámaras), subiendo y bajando escalones, girando a la derecha o izquierda. Después de varios intentos, finalmente llegamos al centro del templo donde se halló una cámara funeraria, que contenía los vestigios del entierro de un hombre de aproximadamente 35 años de edad, con una máscara de mosaicos de jade, y otras ofrendas a su alrededor.

El lado Norte tiene 5 ventanas, lo mismo que el lado Sur. Es interesante cómo son importantes éstas pequeñas ventanas de aproximadamente 20 centímetros de lado, para que el poco oxígeno y la luz que entra por ellas hagan posible la visita maravillosa.

Nunca, en ninguna de mis visitas posteriores, he tenido la oportunidad de visitar el Satún Satz, siempre cerrado. Aunque ya en mi segunda visita estaban restaurando el Juego de Pelota y el Temazcal, de bellísima forma de un caracol (10 de enero de 1990).

El padre Ponce durante su recorrido de inspección de la Provincia de Yucatán visitó Oxkintok el 28 de agosto de 1588, y se refiere al Laberinto tal como lo visitamos y con las mismas sorpresas. Stephens visita asombrado el Satún Satz en 1841.

visitante distinguido fué Felipe Carrillo Puerto, en marzo de 1923, en los momentos cuando estaba poniendo todo su esfuerzo en pro del turismo en Yucatán.

El arqueólogo Velázquez Valadez fijó la ocupación del sitio entre 300 A.C. y 1200 D.C. La parte central tiene 1200 metros en dirección de Norte a Sur, y 1000 metros en dirección Este-Oeste. Existen otros grupos de templos alrededor de éste eje central, unidos por sacbés de 2 y 3 kilómetros. Oxkintok se encuentra sobre la Sierrita o angosta faja de colinas que denominamos Puuc en maya, y se encuentra en una de las partes más bajas de ésta sierra, a únicamente 35 metros sobre el nivel del mar. Fué capital regional de una gran extensión ya que su territorio llegaba hasta la costa de Celestún y Campeche. Se registraron 25 chultunes y numerosas aguadas para proveer de agua a los habitantes.

Después del Laberinto subimos una gran plataforma de 2.5 metros de alto, por aproximadamente 120 metros y 250 metros de largo y ancho, donde se encuentra el Grupo May. A invitación del arqueólogo Velázquez subimos la pirámide más alta del sitio, de 17 metros de altura, pero desde el piso natural alcanza 32 metros.

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La pirámide está compuesta de 3 cuerpos sobrepuestos, y una subestructura en la parte superior. Completamente limpia de escombros y vegetación en 3 de sus lados, la vista es extraordinaria; se alcanza a ver gran parte de la planicie yucateca, pues recordemos que el sitio está sobre la Sierrita Puuc, a 35 metros sobre el nivel del mar. Los arqueólogos estaban felices, un día antes encontraron una rica ofrenda, consistente en: una orejera de jade de 10 centímetros de diámetro, una máscara de mosaico del mismo material, un cocodrilo hecho en caracol de color rosa-coral bellísimo, y otras ofrendas en jade, concha, hueso, etc. Durante los trabajos en ésta pirámide se halló el primero de varios agujeros cilíndricos, llamados por los arqueólogos psicoducto.

Justo detrás de la pirámide May se halla una pequeña estructura sobre una plataforma de forma oval, misma que fue agrandada posteriormente, hasta entonces se conservaba el sarcófago de piedra donde se halló un entierro y ofrenda. Continuamos la visita del Grupo May, donde hallaron un dintel con parte del registro de una serie inicial del siglo V, y un psicoducto. El templo conserva vestigios de pinturas tanto en los muros como en el piso estucado.

Descendimos la gran terraza, para encontrarnos con un sacbé que conduce al Grupo Ah Canul. Las sorpresas siguieron en éste grupo; allí, después de un breve andar, nos encontramos 2 figuras zoomorfas que serían utilizadas como cariátides para sostener algún dintel, así como una figura en alto relieve a la que los guardias llamaron “el Diablo”. En el camino de salida pasamos por el grupo de las 3 pirámides, mismas que no se habían trabajado, permanecían como la mayor parte de los monumentos, cubiertos de alta vegetación; también visitamos un pequeño templo a medio restaurar, pero con las bóvedas caídas. Aquí se halló un entierro con ofrendas y una máscara de mosaicos de jade, y muy cerca una estela con inscripciones cuya fecha es 487 A.D.

En una conferencia en junio de 1998, el arqueólogo Ricardo  Velázquez Valadez nos habló de una de las 3 pirámides de éste grupo. Con una gran cantidad de imágenes nos ilustró un hallazgo en la pirámide #2 del complejo Ah Canul. En la tumba se halló: una máscara de mosaico de jade, una punta de lanza, un venenero, 700 placas de pirita procedentes de la región Oaxaca-Guerrero, 100 placas de madreperla, una aguja de mantarraya, 2 platos, un vaso con jeroglíficos grandes, una olla muy bonita, 50 placas de jade y 60 piezas de jade de formas diversas.

Antes de levantar los objetos, el arqueólogo colgó una hamaca sobre el tesoro para tomar las fotos excelentes, y recoger con facilidad cada pieza hallada.

Al terminar la visita, nos dirigimos a Maxcanú, donde se encontraba la sede de la Misión Arqueológica Española, pues ya que se trataba de una misión especial, el Director del centro INAH Yucatán debía dar fé de las ofrendas halladas. Al llegar a la sede pensé que nos habíamos equivocado al entrar a una zapatería, filas de anaqueles llenos de cajas de zapatos ocupaban la planta baja, pero ¡oh sorpresa!, todas contenían las ofrendas halladas en Oxkintok.

de estuco con formas como hojas, animales; figuras como manos, pies, brazos, etc. Al subir al segundo piso, donde estaba el laboratorio, el Director del proyecto nos mostró 2 máscaras en mosaico de jade con ojos de caracol, el cocodrilo hallado en la pirámide May hecho de caracol color rosa-coral, cerámicas, obsidianas, osamentas, etc. La misión continuó trabajando los veranos de 1989 y 1990. El sitio fue inaugurado por la Reina Sofía de España en el marco de las celebraciones de los 500 años de la llegada de Colón a nuestro continente.

Nuevos monumentos han sido abiertos al público, hoy hay tantas cosas qué admirar en el sitio llamado “3 soles de pedernal”, u Oxkintok.
Varios arqueólogos del INAH Yucatán han laborado temporadas en éste sitio, permitiéndonos tener una vista más completa de ésta gran ciudad prehispánica.

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