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MÉRIDA DE YUCATÁN II

Mérida II

Los viajeros que visitan Mérida de Yucatán vienen atraídos por otras grandes ciudades precolombinas que existen en nuestro estado, pero ignoran que en nuestra ciudad de Mérida de Yucatán en la mancha urbana como en la periferia, existen numerosos asentamientos, muchos de ellos de gran importancia arqueológica, con vestigios precolombinos tales como pirámides, basamentos habitacionales, grandes edificios administrativos, cistas funerarias, cenotes, akalchés (lagunas artificiales), así como caminos elevados, cuevas ceremoniales y muchísimos otros elementos de nuestra cultura que están presentes en algunos casos muy cerca del Centro Histórico de la ciudad, o bien, en la periferia.

En 2012, el Director del Patrimonio Arqueológico de Mérida, Arqueólogo Esteban de Vicente Chaab, informó a la prensa que en el municipio de Mérida existen 224 sitios arqueológicos registrados. A lo que nosotros agregamos innumerosos más por ser registrados.

Afortunadamente muchos de ellos, grandes y pequeños, han sido explorados y restaurados según su importancia arquitectónica y los elementos encontrados en cada uno. El objetivo del presente escrito denominado Mérida II es que tanto los meridanos que vivimos en la ciudad, como visitantes nacionales y extranjeros disfruten de estos monumentos precolombinos, algunos en su estado natural, hoy convertidos en parques bioarqueológicos, así entre la vegetación compuesta de plantas y árboles nativos de la región, ya sean uaxines, katzines, dzidzilchés, chakás (palo mulato), kopós o álamos, kuchés (cedros), así como de pájaros y mariposas de bellos colores que frecuentemente se irritan con nuestra presencia o bien ardillas, conejos, osos hormigueros, zorrillos y otros ejemplares de la fauna yucateca.

 

Caucel

Durante su estancia en Yucatán, Fray Diego de Landa conoció la división política que existía en la península a la llegada de los europeos, este conocimiento lo plasmó en un mapa que publicó en su obra: Relación de las Cosas en Yucatán, y en cuyo texto al referirse a la provincia de Chakán, en la cual está situada la ciudad de Mérida y sus alrededores, refiere que la capital de esta provincia se encontraba entonces en el cercano pueblo de Caucel, lugar donde habitaba el señor de la provincia, el Ahau Euán, mismo que al convertirse al catolicismo cambió su nombre como Fernando Euán (Mérida de Yucatán, primera parte).

Ésta, aunque no es la única, es la principal razón por la que esto escribimos incluimos Caucel, por su gran importancia histórica. Este antiguo pueblo debió ser un gran cah (barrio), de la antigua Mérida prehispánica. No es difícil imaginarse a un señor de tan vasto territorio abandonar la ciudad principal para habitar en una ciudad de menor importancia. Pero éste no fue el único caso conocido, sabemos de otro al que nos referiremos cuando nos llegue el momento de hacer referencia a Dzibichaltún.

En 1949, Ralph Royce, antropólogo norteamericano, especialista en el área maya y yerno de George Brainard, uno de los grandes antropólogos de principios del siglo XX, hace un reporte, el primero de Caucel y de todos los otros pueblos mayas mencionados en el Chilán Balám de Chumayel. En ese mismo año, 1949, se reportó la desaparición de un cerro situado a un costado de la carretera, en construcción, a Mérida.

Así, gradualmente desaparecieron cinco de los seis monumentos que en el centro del poblado refiere Royce. Sus piedras preciosas terminaron en albarradas, muros divisorios de propiedad, cimientos o muros de nuevas casas; muchas de estas piedras se convirtieron en arena después de ser llevadas a la quebradora o molino de piedras, que funcionaba durante la construcción de la carretera.

El que esto relata recuerda que hacía 1954-56, en muchas ocasiones iba en unión de un hermano a pasar el fin de semana al lejano pueblo de Caucel, y permanecer con la familia de la señora que nos ayudaba en las labores del hogar. Recuerdo entonces tener 11 o 12 años de edad, y lo que más me atraía era precisamente subir por los dos o tres (quizás más) Mules que se encontraban cerca de la casita de paja donde dormíamos. Todas estas pirámides y templos recuerdo eran altas y cubiertas de espesa vegetación. Pero recuerdo con ansiedad que apenas cruzaba el autobús la avenida Itzáes y el hospital O’Horán, aparecían los campos del agave que continuaban hasta llegar al pequeño pueblo de Caucel, que entonces tendría más o menos 1000 o 1500 habitantes.

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Fotografía publicada en Novedades de Yucatán, con fecha de enero de 1972.

 

Algunas veces también asistíamos a la peregrinación que con cohetes, cantos, rezos y velas, recorría dos o tres calles del pequeño pueblo, y no podíamos esperar para asistir a la corrida de toros en el improvisado ruedo de palos y techo de palma. Otra aventura era también caminar a visitar el cenote que se encontraba en el centro de la población, todas éstas aventuras de infante nos hacía pensar que éramos atrevidos exploradores.

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En la esquina de las calles 18 y 19 existe una parte de un mul, que tiene 50 mts. por lado en la base, y una altura de 6 mts. aproximadamente, totalmente derruido. Éste edificio del clásico temprano fué agrandado hacia el siglo IX. Desafortunadamente al abrir la calle, destruyeron una parte del mismo; en el año de 1998 el INAH intervino el edificio encontrando una subestructura y de acuerdo con los arqueólogos, siguiendo el plano constructivo del Norte de Yucatán, debió ser parte de un conjunto que rodeaba una gran plaza. La pirámide tenía escalera en el lado sur, es decir, en dirección hacia la plaza ceremonial del conjunto, ahora casi desaparecido.

Este kú, como cosa curiosa, conserva una gran importancia religiosa, ya que ahora cada año se celebra aquí la crucifixión. Los habitantes del lugar creen que en el interior habita la patrona del pueblo, y durante los festejos anuales, hacen hasta este punto su peregrinación los fieles del lugar y de las haciendas vecinas, cubriendo la pirámide con flores, velas, ofrendas, dando cumplimiento a esta liturgia llena de sincretismo que se encuentra en todos los pueblos de Yucatán.

Para los habitantes del pueblo, como para sus antepasados, creen firmemente que la patrona, la Virgen de Belén, tiene la capacidad de trasladarse de la pirámide al cenote, o hasta la iglesia parroquial, pero su residencia principal está en la pirámide precolombina y esto hace del mul un sitio sagrado al cual hay que tratarlo con el respeto que le corresponde.

Éste no es el único caso de sincretismo en la Península de Yucatán, en numerosos poblados precolombinos sobre los cuales construyeron sus iglesias los españoles, ya sea en Yucatán, Campeche o el vecino estado de Quintana Roo, el sincretismo es tan arraigado y tan importante para la gente del lugar que hasta el día de hoy se hacen peregrinaciones con las debidas ofrendas.

El INAH ha intervenido una plataforma habitacional en la calle 16 entre 19 y la carretera a Mérida, apenas a 100 mts. del gran kú. En Febrero de 1997 accidentalmente se encontró una ofrenda, misma que inmediatamente se puso en el conocimiento del INAH, en el interior de un basamento arqueológico usado como habitación, durante los trabajos se encontraron: una cuenta de collar, un ornamento pectoral y dos grandes orejeras, todo esto de jade, así se encontró también una figura manufacturada en estuco, pintada de rojo y dos vasijas de barro, una preciosamente decorada con una figura de un mono araña en relieve, al que le falta la cabeza, los arqueólogos creen que la cabeza formaba parte de una segunda pieza, que era la tapa de la vasija. La segunda vasija hallada carece de adorno alguno, y también se encontró un plato con el que se cubrió la cara de la persona enterrada, según los arqueólogos todos estos objetos pertenecen al período entre 300-600 años A.C.

Con el crecimiento de la mancha urbana se han hallado varios grupos de estructuras mayas, algunas de importancia, habitacionales, vistas funerarias, objetos de cerámica, jade, concha, obsidiana.

A principios de 2005 el Proyecto Arqueológico Región Mérida (PARME) empezó a laborar en el área de Caucel debido a las solicitudes que desarrolladores de viviendas habían solicitado para la construcción, el PARME tiene por objeto proteger un área de 4 a 6 kilómetros afuera de la mancha urbana para prevenir destrozos en los monumentos arqueológicos por los desarrolladores, así al efectuarse trabajos de construcción en los terrenos de la Escuela Preparatoria No. 6 en Caucel, el proyecto original tuvo que ser modificado al encontrarse en casi la mitad del área asignada, vestigios precolombinos, una cueva ceremonial, un cenote y gran cantidad de objetos de uso diario. Al efectuarse los trabajos de salvamento se descubrió que uno de los basamentos era de gran tamaño y que podría tratarse de un edificio administrativo, y cerca de esta estructura se encontraron herramientas de piedra, vasijas y obsidiana cuya temporalidad es de 700 años antes de Cristo. El lugar era conocido por los habitantes del pueblo como Dzonot Xanilá, el nombre mismo nos indica la existencia de un cenote (dzonot), mismo que estuvo abandonado y perdido por algunas generaciones de habitantes. La arqueóloga que intervino en estos trabajos de rescate de la Preparatoria Estatal No. 6, situada en la avenida 119 x 106 de Ciudad Caucel, fue la arqueóloga Julieta Ramos Pacheco.

El Proyecto Arqueológico Región Mérida intervino también antes de la apertura del parque arqueobotánico Anikabil, así como en el área que ocupan los fraccionamientos Gran Santa Fé, Herradura y todos los demás en la región, y en 2011 se halló un juego de pelota, este tipo de construcción son muy pocos en el Norte de la península. Esto nos dice de la importancia que tuvo el asiento de Don Fernando Euán. El sitio es de IV clase en el Atlas Arqueológico.

 

Chen Hó

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Con Craig Stout.

Situado al oriente de la ciudad, apenas a 200 mts. del Circuito Colonias, vecino del Fraccionamiento del Parque, este sitio es de fácil acceso, y tiene un gran estacionamiento, instalaciones comerciales y deportivas que rodean el sitio, que es amplio, abierto, y muy agradable de visitar. Desde que el visitante inicia el recorrido, encuentra que se trata de un terreno nivelado, cosa que debió hacerse antes de iniciar la construcción de los templos, esto afortunadamente permite una visión panorámica del conjunto arqueológico.

Fué un sitio de clase IV en el Atlas Arqueológico de Yucatán, pero a pesar de ser considerado pequeño, los estudios y restauración nos muestran algunas sorpresas. Restaurado por el arqueólogo Ricardo Velázquez Valadez (1993-98) nos muestra un conjunto de 11 estructuras de las cuales 9 son monumentales, la más alta tiene 6 mts de altura. Varias otras construcciones no se han restaurado como puede verse cerca de los campos de baseball y soccer que existen alrededor.

En la parte Norte del sitio se encontró un “basurero arqueológico”, es decir, como en Dzibichaltún (250,000 pedazos). Aquí se halló otro gran depósito de cerámica precolombina donde los mayas juntaban los tiestos rotos. Esto nos permite datar la ocupación del sitio desde 300 años antes de Cristo hasta el siglo VI después de Cristo, es decir, 900 años. La cantidad de estilos, épocas, material y colores permiten conocer su procedencia, época de manufactura, desde que regiones lejanas proceden, cómo Teotihuacán, hasta América Central. Durante las excavaciones se encontró un rico y variado material arqueológico, desde entierros, cerámica y objetos procedentes de lejanas tierras como jade, obsidiana y conchas de la costa penínsular.

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Fotografía publicada por el Diario de Yucatán.

Unas de las cosas interesantes de Chen Hó (Pozo de Mérida) son dos pequeñas estructuras redondas que posiblemente fueron hornos de cerámica. Afortunadamente se encuentran en buen estado.

Existen varios pequeños sacbés que unen los edificios entre sí, y se les puede distinguir con facilidad. Así mismo pequeños vestigios de estuco que recubrían las paredes, algunos conservan el color rojo que cubría la mayor parte de las construcciones.

Una gran sorpresa se llevaron los arqueólogos Ricardo Velázquez, José Estrada Faisal y compañeros al excavar una oquedad y creyendo que se trataba de una tumba hallaron un pozo precolombino que según los arqueólogos estiman del período antes de Cristo.

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El pozo tiene una profundidad de 7.5 mts. cortado en roca viva al cual se puede bajar por los escalones que los antiguos cortaron en la piedra. Es de forma cuadrada de 70 cms. de lado, y está todavía parcialmente recubierto en estuco y pintado. Su situación cercana al conjunto de arquitectura monumental nos indica su importancia en el aprovisionamiento de agua para la clase dirigente que habitaba en las cercanías. El pozo está permanentemente cerrado para su protección con una tapa metálica y candados. La excavación de estos pozos de hasta 12 metros de profundidad, con herramientas de piedra, debió de ser un gran logro de organización. En el sitio de Tahdzibichén, al sur de Mérida (en la reserva Cuxtal) se hallaron 3 pozos artesanales precolombinos, de aproximadamente 10 metros de profundidad cada uno.

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El área habitacional del conjunto principal, o dónde se encontraban los templos religiosos, estaba limitada por un muro, el cual fué destruido durante los trabajos para poder tener un conjunto arquitectónico sin interrupciones. Las plataformas bajas serían parte del conjunto habitacional el cual fué construido con materiales perecederos. El muro en sí es de gran importancia ya que es una señal de la separación entre los grupos dirigentes y el pueblo que vivía en los alrededores.

Finalmente existen numerosos alineamientos arqueo-astronómicos que son todavía estudiados por los conocedores.

 

Xoclán

Situado en el Parque Ecoarqueológico de Poniente permite al visitante conocer los monumentos arqueológicos y al mismo tiempo visitar el campo yucateco, con su vegetación típica del norte de la Península, de tipo caducifolio, aunque también existen algunos árboles de gran tamaño que permanecen cubiertos de hojas permanentemente. En fin, una caminata en el sendero nos da la impresión de estar a 80 o 100 kms. de Mérida, aunque en realidad nos encontramos dentro de la mancha urbana tan extensa con una población de 1.5 millones de habitantes, o más.

Ocupa un área de 25 hectáreas, en la que se hallan un banco de materiales, la vegetación como pulmón de la ciudad, así como un sitio precolombino considerado de IV rango en el Atlas Arqueológico de Yucatán. Cuenta con 2 cenotes, uno a 800 mts. al Norte, cercano a la avenida Jacinto Canek, y otro muy cercano a este conjunto precolombino, mismo que se ha azolvado y convertido en aguada al ser utilizada esta parte como banco de materiales. Por su posición entre T’oh y Caucel fué un cah (barrio) dependiente de cualquiera de éstos dos sitios.

Se conserva un sacbé de casi 200 mts. de largo por 12 de ancho, que se dirige hacia lo que fué el banco de materiales.

Se ocupó a partir de antes de Cristo hasta 1,300 después de Cristo, es decir, tuvo una ocupación de 1,600 años. Pero a partir del siglo VII recibió una fuerte influencia Puuc. Se han encontrado fragmentos de mascarones de Cha’ac, grecas y otros diseños geométricos de la arquitectura puuc.

Se hallaron dos plazas ceremoniales rodeadas con edificios alrededor, ambas plazas están situadas sobre terrazas artificiales o niveles de terreno, así mismo se han encontrado varios asentamientos habitacionales con 17 terrazas habitacionales, con numerosas ofrendas y objetos de uso doméstico. En total se hallaron 41 estructuras precolombinas de piedra.

La gran plaza ceremonial es un rectángulo de aproximadamente 80 x 50 mts. rodeada de templos. El edificio Nº 6 ( ) es el más interesante por sufrir muchas modificaciones. En este mismo edificio se encontró la tumba de un hombre, en una cista funeraria. Tenía el rostro cubierto por un plato (vasija) y como ofrenda junto al cuerpo se halló un cuerno de venado. Este templo tiene una altura aproximada de 5 mts. sobre el nivel de la plataforma artificial, no se ha hecho ningún trabajo de restauración y conservación, aunque se cortó la vegetación que creció durante muchos siglos sobre ella. Desde arriba de este mul pueden observarse con claridad de un lado la Catedral de Mérida, y del otro la Estela del Parque Animaya.

En esta zona, llamada Xoclán, existieron numerosos pequeños asentamientos, mismos que eran fácil de distinguir hasta hace algunos años antes que los constructores de fraccionamientos habitacionales ocuparan toda esta parte de la ciudad.

El PARME actualmente está trabajando en el nororiente de la ciudad, en los alrededores del pueblo de Sitpach, su director, el arqueólogo Luis Raúl Pantoja Díaz, indicó que han estado en una extensión de mil hectáreas, o sea, 10 kilómetros cuadrados, donde encontraron 7 asentamientos de gran interés arqueológico, a los que los vecinos de la zona tradicionalmente llamaban: Oxmul, Polok Ceh, Cuzám, Chan Much, Nichak, Dzakán y finalmente Chan Kiuik.

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Foto publicada por el Diario POR ESTO!

En el primero de ellos, Oxmul, se halló una gran cantidad de entierros precolombinos (75), acompañados de la consabida cerámica funeraria que los acompaña, pero algunos contenían piezas de gran belleza y valor por ser piezas polícromas, las cuáles son escasas de encontrar en el Norte de nuestra península, así mismo se encontraron cerámicas con figuras en relieve y jeroglíficos.

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Foto publicada por el Diario POR ESTO!

En el conjunto Sitpach se hallaron 4 núcleos importantes con alrededor de 25 estructuras y más de 650 vestigios de construcciones, además de cerámica y gran cantidad de objetos precolombinos.

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Foto publicada por el Diario POR ESTO!

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