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PRIMEROS VIAJEROS A YUCATÁN

Ciertamente las visitas a Yucatán de los viajeros exploradores del siglo XIX como John Lloyd Stephens, John Loyd Stephensacompañado del arquitecto y dibujante Frederick Carterwood y el cirujano John Cabot, quienes plasmaron sus experiencias en la península en su libro “Incidentes de un viaje a Yucatán”, o Desiré de Charnay quien publicó “Mi última expedición a Yucatán”, también el capitán Teoberto Mahler, Capitán Teoberto Mahlerquien llegó a México como militar austriaco del Imperio de Maximiliano, y permaneció el resto de su vida entre nosotros en Yucatán tomando imágenes de la península y de su gente, y cuyas fotos son muy apreciadas entre los expertos; y muchos otros quienes dejaron consignados en sus libros sus experiencias, despertaron el interés del público europeo y norteamericano, ya que acompañaron sus textos con imágenes de monumentos precolombinos, haciendas, cenotes, mestizas, mercados y muchas otras imágenes de Yucatán.

Sin embargo a pesar de los numerosos viajeros que llegaron a nuestra tierra, ya sea por asuntos de negocios relacionados con el henequén y otras empresas comerciales, la actividad turística no tuvo desarrollo alguno en el estado durante el siglo XIX.

Podemos decir que una excursión que llegó a Progreso el día 22 de febrero de 1893 procedente de la ciudad de México vía Veracruz, integrada por industriales, comerciantes y periodistas de los Estados Unidos de Norteamérica, fue uno de los primeros viajes organizados para visitar la península, pero esto se debía únicamente a la actividad económica tan desarrollada que tenía nuestro estado, y no un viaje turístico como lo conocemos hoy que tiene por objeto recorrer los diferentes atractivos turísticos de Yucatán, que son muy variados pero al mismo tiempo permiten a los viajeros escoger lo que más les interesa visitar ya sea turismo arqueológico, colonial, cenotes y grutas, haciendas, y muchos otros atractivos únicos que ofrece Yucatán como es su gastronomía.

El gobierno de Yucatán organizó un comité de recepción y festejos con diversas actividades para los visitantes, realizaron una visita a la hacienda henequenera de Xcuyúm para atestiguar el trabajo de desfibrar el oro verde, la sociedad obrera Paz y Unión les dedicó un baile regional que asombró a los visitantes por el colorido de los ternos de las mestizas y la alegre música que acompaña a la jarana; en el restaurante de La Lonja Meridana se les ofreció un banquete, en el que fue muy festejada la comida yucateca y durante el cual algunos aventureros del paladar degustaron el chile habanero, ya sea asado, xnipec o solo picado con limón.

De este tipo de excursiones no se esperaban resultados inmediatos y el fin era interesar a los extranjeros en las diferentes actividades productivas de Yucatán, especialmente las relacionadas con la exportación de productos henequeros, principal fuente de ingresos del estado en ese entonces.

William P. Young

 

 

 

El pionero de la actividad turística del estado, fue en realidad un extranjero, para ser exactos, el cónsul de Estados Unidos en la península de Yucatán, William P. Young, quien en el año de 1905 inició de forma sistemática operaciones turísticas en Yucatán. Trabajó el señor Young en combinación con los Ferrocarriles Unidos de Yucatán y la Ward Line, compañía naviera que hacía el servicio de carga y pasaje semanalmente entre Nueva Orleans, La Habana, Veracruz y Progreso. El Sr. Young con su propio esfuerzo fue el primero en editar folletos de propaganda turística de Yucatán, en los cuales se ofrecía en inglés “Tour to Yucatan the Cradle of American Civilization, The Egypt of the Western Hemisphere”. Desafortunadamente no existe ninguna copia conocida de los folletos de esta época y la información con que contamos son anotaciones económicas del hacendado y ex-gobernador del estado Olegario Molina Solís. La agencia tenía sus oficinas en Progreso y había logrado establecer conexiones con agentes de la Ciudad de México, Veracruz, La Habana, Nueva York y 30 ciudades más de Estados Unidos y Canadá.

Algunos años después se organizó una nueva sociedad denominada “Sociedad de Excursiones a las Ruinas de Yucatán”, que en el nombre indicaba su objeto y de la que eran socios: el Ing. David Casares, Don Luís S. Carranza, Don Rafael de Regil, y Don Alonzo Escalante.

Folleto de la James E. Ward & Co.

Ward Line New York and Cuba Mail

 

 

 

Ward Line New York and Cuba Mail Streamship Company

Ward Line New York and Cuba Mail Streamship Company

 

 

 

En esos tiempos una visita a Mérida, mientras el barco de la Ward Line estaba anclado en Progreso costaba 6 dólares. Una excursión de 15 días desde Nueva York a Progreso y Mérida, viaje redondo con paseo de la ciudad y visita a las ruinas de Uxmal y Chichén Itzá incluyendo guías, alimentos y hospedaje costaba 125 dólares, sin duda alguna, esta naviera fue de gran importancia al inicio de la actividad turística en la península de Yucatán, ya que sus viajes semanales a Progreso permitían hacer itinerarios con permanencias de una o dos semanas, y continuar el viaje con la  seguridad y confort que ofrecían estos barcos.

Desde 1902 se había inaugurado el primer hotel instalado en un edificio construido para tal fin, El Gran Hotel, frente al Parque Hidalgo, que ofrecía los conforts para el viajero como agua fría y caliente, restaurantes, etc. Poco después abrió sus puertas al público el Hotel Suizo en la calle 62 No. 492. Anteriormente las casas de hospedaje eran antiguas casonas que rentaban cuartos sin baño privado a los viajeros, como escribió Stephens en su libro, recordando la casa que habitó durante su permanencia en Mérida.

Por razones de la necesidad de exportar henequén,Henequén, el oro verde cuya producción aumentaba constantemente, e importar la maquinaria necesaria para la industrialización de las haciendas henequeneras, el Gobierno Federal subsidió la llegada a Yucatán de la línea naviera Alexandre and Sons, que empieza a dar viajes regulares entre los puertos de Nueva York, Tampico, Veracruz, Sisal, (y luego Progreso), la Habana y Nueva Orleans, en 1867. Esta línea naviera cambió su nombre a Ward Line New York and Cuba Mail. Con el acelerado aumento de la producción henequenera y su consecuente exportación el subsidio dejó de ser necesario y el número de viajes se multiplicó, es necesario recalcar que existían camarotes para viajeros en cada uno de sus barcos, que fueron utilizados por numerosos mexicanos en sus viajes a La Habana y Nueva Orleans para visitar a sus parientes y amigos que habitaban en grandes comunidades de yucatecos en ambos puertos establecidas desde mediados del siglo XIX.

The Morro Castle

El Morro Castle, 10 de octubre de 1913 (parte de la colección de Bijorn Larsson)

 

 

 

Algunos de sus vapores fueron El Morro Castle, City of Merida, Orizaba, Jalisco, Ciudad de México, City of Saint Louis y muchísimos otros, los cuales son recordados por nuestros abuelos que continuaron viajando en ellos hasta principios de la segunda gran guerra, para visitar a sus parientes y amigos en Nueva Orleans y la Habana, hasta  1942 cuando estos barcos fueron requisados por el gobierno americano para ser utilizados como transportes de tropas, así cesaron sus viajes en las ruta del Golfo de México y durante algunos años hubo escaces de alimentos en el estado y por otra parte las bodegas de henequén estaban repletas de fibra pues no existía manera alguna de exportarlas.

Desde finales del siglo XIX con motivo de la exportación de henequén, se construyen en Progreso tres pequeños muelles de troncos de árboles llamados el Muelle Cantón, el Benito Juárez y el Fiscal, todos estos al lado poniente de lo que es hoy el muelle nuevo. Estos pequeños muelles de aproximadamente 150 metros de largo eran en unión de otro muelle de madera situado en Chicxulub los únicos puntos por los cuáles entraban y salían mercancías del estado, y los barcos eran de pequeño calado. Los barcos de mayor calado anclaban a varios kilómetros de distancia y el movimiento comercial y de pasajeros se hacía por medio de barcazas.

Ante la necesidad cada vez más apremiante de traer maíz y otros granos al estado el gobierno federal gestiona con las empresas navieras existentes en el país para hacer viajes regulares a la península para traer maíz y otros insumos de diferentes puertos de la República.  Así entre los barcos nacionales que navegan por el Golfo de México están “La Flecha”, “Siete Mares”, “El Uxmal” entre otros, y el preferido de todos los viajeros yucatecos de las décadas de los 40’s y 50’s, el “Emancipación”, que era un vapor de carga y pasajeros mayor que los mecionados con  una capacidad de hasta 150 viajeros,  y que contaba con un servicio de comedor y cabinas de primera clase. En varias ocasiones acompañado de toda la familia como era costumbre en esa época, fuimos a despedir a la madrina cuando hacía su viaje de visita a la ciudad de México. El “Emancipación” unía Progreso con Veracruz y Tampico y viceversa, los viajeros yucatecos de aquella época al desembarcar en el puerto de Veracruz debían tomar el ferrocarril con duración de 12 horas para llegar hasta la Ciudad de México, toda una aventura que tardaba entre tres y cuatro días cuando el tiempo era favorable para la navegación. Naturalmente era casi inexistente el turismo nacional que visitaba Yucatán, pero los yucatecos si lo hacían de regreso a su tierra, así como los funcionarios federales adscritos a la península , los viajeros de comercio y alguno que otro aventurero.

Con la construcción del muelle nuevo de 1936 a 1947 por la Compañía Constructora Danesa Christiani & Nielsen, se dió un gran paso en el tráfico marítimo en el estado, ya que barcos de mayor calado podían llegar a Progreso.

Anteriormente los barcos de regular tamaño fondeaban en mar abierto, y pasajeros, maletas y carga eran conducidos por medio de barcazas hasta los antiguos muelles de madera. El calado de este muelle nuevo, aunque significó una gran mejoría, es únicamente de 17 piés. El Emancipación fue el barco seleccionado para hacer las pruebas de resistencia requeridas por las autoridades, para este fin el barco trajo mil ciento diez toneladas de carga, mayormente azúcar.

Desde los años 30’s también se establece en las rutas nacionales e internacionales, la naviera noruega Brovig cuyos barcos también se usaban para la exportación del henequén, miel, madera, etc., sus barcos se llaman “El Balla”, “Bertha Brovig”, “Gezina Brovig”, “El Christian Brovig” y otros, los cuales fueron adquiridos por el gobierno mexicano para garantizar la transportación marítima en el Golfo de México.

Desde principios del siglo XX se levantó en Progreso un hospedaje de primera clase para los pasajeros que necesitaban pernoctar en el puerto, este hospedaje que ahora está en restauración, es conocido por los paseantes al puerto como el Boarding.

Ward Line - Orizaba


El Orizaba

Pero esta no era la única línea naviera que visitaba nuestro puerto de Progreso, otras francesas, españolas y alemanas hacían frecuentes viajes entre la península de Yucatán y los puertos europeos, llevando henequén en rama, así como cuerdas y sogas del mismo producto, y trayendo al mercado local toda suerte de productos tan variados como los siguientes: tejas para los techos, vajillas de porcelana de Sevres para las mesas de los hacendados y comerciantes, cristalería, así como la última moda de la ropa para damas y caballeros en Europa. Es muy conocido entre nosotros los yucatecos, que muchos jóvenes de las familias económicamente pudientes se embarcaban para ir a estudiar a diversas universidades europeas, ya sea en París o Londres preferentemente. Es muy larga la lista de estos jóvenes que regresan a Yucatán al concluir sus estudios y ejercen lo aprendido en Europa, es decir lo último de los conocimientos en medicina, ingeniería, química y otras ciencias. En las bibliotecas de las antiguas familias de Yucatán existen hasta el día de hoy colecciones de libros en francés de medicina, filosofía, novelas y tantos temas según el interés de cada uno de estos jóvenes. Ejemplo de esto es que en la Facultad de Medicina de nuestra Universidad de Yucatán, a principios de los años 60’s se utilizaba como libro de texto de anatomía “La anatomía de Testut”. Estos jóvenes regresaban con un bagaje cultural de primera y frecuentemente con los planos de las residencias que habitarían en el futuro ya sea en el centro de la ciudad o en el nuevo Paseo de Montejo.

Señoritas yucatecas viajando de Chicxulub a Veracruz, 1930.

 

 

 

A fines del siglo XIX y principios del XX ya existían varios hoteles en Mérida, como el Peninsular de Vicente López en la calle 61 #401, justo a un costado del palacio de gobierno; el hotel Concordia en el ángulo sureste del zócalo, propiedad de José Llobregat; el Moro Muza en la calle 56 #522 de José Neville, entre otros. El mejor de todos en lo que respecta no solo en arquitectura sino tambien en servicio es el Gran Hotel inaugurado en 1901 y que todavía funciona después de haber sido restaurado completamente y se encuentra en el parque Hidalgo.

En 1927 el Lic. Saúl Andrade publica su libro-guía “American Tourist Guide”, que hoy es una fuente importante de información de la actividad económica de esa lejana época y tal como se puede ver por los numerosos anuncios comerciales, estaba dirijido a personas dedicadas a la industria, banca y comercio en nuestro estado, muy en especial a los que estaban relacionados con el ramo henequenero. Pero también encontramos anuncios de algunos de los hoteles que funcionaban en ese año en nuestra ciudad.

Como apuntamos, antes la producción de henequén en Yucatán, era tan grande que representaba el principal ingreso del Estado, en 1926 se produjeron 600,000 pacas de 180 Kg cada una con un valor total de $30, 000, 000.

Además del henequén, muchos otros productos agrícolas son exportados, como la copra, madera, chicle, miel y cera. Para lograr un movimiento eficiente de las mercancías de importación y exportación del Estado existía un sistema de ferrocarriles que unía desde los centros de producción hasta su traslado a Progreso y salida en los diversos barcos de 7 líneas navieras que tenían como base la ciudad de Progreso. El Puerto tenía una población de 12,000 hab y la principal ocupación era el movimiento mercantil, contaba con tres muelles, dos líneas de ferrocarril que unían con la ciudad de Mérida y que efectuaban ocho viajes diarios. Así mismo contaba con una compañía eléctrica y otra telefónica pero, son las 18 asociaciones para los trabajadores y numerosas empresas aduanales y comisionistas que daban fuerza y vigor a la economía de la localidad.

Muchas de las transacciones comerciales estaban apoyadas por bancos y banqueros privados yucatecos y nacionales que daban toda seguridad a las operaciones mercantiles.

En 1926 las Legislaturas de los Estados de Yucatán y Campeche promulgaron una Ley liberal de Divorcio. Esta tenía un capítulo titulado Divorcio de Extranjeros.

Sin hacer juicio alguno sobre estas Leyes sino únicamente señalar que fueron utilizadas por abogados locales, los cuales hacían venir a Yucatán a sus clientes, asegurándoles un divorcio pronto y expedito y poder regresar ya liberados a su lugar de origen. Algunos artistas de cine, empresarios y otros americanos hicieron uso de estas leyes expeditas, y mientras se efectuaba el papeleo ante los juzgados los viajeros visitaban los distintos lugares turísticos del Estado.

Después de funcionar esta ley las autoridades judiciales del Estado decidieron no aceptar las demandas de divorcio expeditas, aunque la ley permaneció vigente hasta el año 2003 cuando fue declarada anticonstitucional.

El Lic. Andrade en este libro-guía, nos recuerda las bellezas de los sitios de Uxmal y Chichen Itzá mencionando los trabajos que estaba efectuando la Expedición Carnegie a un costo de $50, 000 por temporada febrero – julio. También el autor nos ofrece una magnifica descripción del recién inaugurado Museo Arqueológico e Histórico de Yucatán situado en la calle 61 x 58, que comprendía la Iglesia de San Juan de Dios y los edificios aledaños, nos los describe diciendo que el edificio de dos pisos era uno de los más grandes de la Ciudad y nos habla de las exquisitas exhibiciones de los objetos prehispánicos, coloniales y del siglo XIX, así como de una gran colección de fotografías.

El museo recordamos que se inicia con la petición del Gobernador Felipe Carrillo Puerto a su amigo el Poeta Luis Rosado Vega, quién inicia inmediatamente el proyecto.

Pero si en esos años 20’s prácticamente el turismo como actividad económica era un sueño, numerosos viajeros por diferentes motivos iban y venían de Mérida, ya sea por asuntos de seguros y fianzas, petróleo, motores, medicina y todo género de comercio, que necesitaba la segunda ciudad más desarrollada del país, solo después de la Ciudad de México. Para hospedar a todos estos viajeros, turistas, comerciantes y hombres de negocios, existía un número de hoteles en la ciudad como el Hotel Itzá, de Don Rafael de Regil, en donde la agencia Barbachano hospedaba a sus clientes, otros hoteles de la época era el Gran Hotel, el Hotel Imperial, el Hotel Colonial, el Hotel Colón, la Casa Gamboa y otros.

Desde el año de 1923 con la visita a Yucatán de los personajes directores de la Institución Carnegie de Washington para tratar el protocolo a seguir de las futuras excavaciones en Chichen Itzá despertó el interés de periodistas, arqueólogos, intelectuales y gente de mucho capital que apoyaban a la Institución. Muchos artículos son escritos acerca de Yucatán a partir de esta fecha pero en su número de julio de 1937 National Geographic Magazine publicó 28 páginas con numerosas fotografías mostrando al mundo el Observatorio, Las Mil Columnas, El Castillo, así como una panorámica de la Ciudad. Otras imágenes muestran la fuerza e ingenio de los trabajadores mayas y de los arqueólogos haciendo el trabajo de restauración. Este reportaje tuvo tanto éxito que a partir de ese año se empezó a incrementar constante la corriente turística a Yucatán.

Los trabajos de la Institución Carnegie continúan hasta el año de 1937, y naturalmente el Gobierno Federal, por medio del INAH continúa hasta la presente fecha.

Después de 22 años de trabajar en Yucatán, Sylvanus Griswold Morley publica su máxima obra, “The Ancient Maya,” que tuvo un gran éxito de imprenta, ya que a siete meses de su publicación ya se habían impreso 3 ediciones. Este gran libro debe ser obligatorio en todas las escuelas del área maya, y fue publicado por la Stanford University Press de la Universidad de Stanford en California.

Un joven, Arcadio Salazar Lara, quien era parte del personal mexicano durante los trabajos de restauración en Chichén Itzá, es designado encargado de la vigilancia del sitio, mismo que continuó hasta su jubilación en 1962 y a quien sucedió en el cargo su hijo Félix Salazar López a partir de esta última fecha hasta su jubilación en 1994. Don Félix fué testigo de todos los grandes cambios en Chichén Itzá, ya que de niño vió únicamente algunos visitantes llegar todos los días a Chichén Itzá y para el momento de su jubilación más de un millón de visitantes llegan al sitio todos los años, y algunos días en particular hasta más de 10,000 personas visitan Chichén Itzá.

8 comentarios
  1. Rossy Euan permalink

    Gracias Lic Rosado, por compartir esta maravillosa informacion, que nutre el espiritu! gracias!
    Rossy Euan

  2. Barry Carr permalink

    Muchas felicitaciones por estos artículos! La investigación es impresionante. Quisiera saber de donde sacó los folletos, fotografias y otras fuentes que usted utiliza en los artículos?

    Barry Carr (Melbourne, Australia) b.carr@latrobe.edu.au.

  3. hola colegas… muy buen artículo,, quisiera tener contacto directo.. pues estoy trabajando en mi tesis doctoral de la UAM-I , sobre la vida cotidiana de la clase obrera del puerto de Progreso…

    • Hola señor Martínez, respecto a información sobre el Puerto de Progreso de Castro el cronista de ésta ciudad podría ayudarle, Don Romeo Frías Bobadilla, el tiene mucho material y fotografías antiguas.

    • Hola señor Martínez, respecto a información sobre el Puerto de Progreso de Castro el cronista de ésta ciudad podría ayudarle, Don Romeo Frías Bobadilla, el tiene mucho material y fotografías antiguas. Estoy seguro que él con mucho gusto le ayudará.

  4. Manuel Casares permalink

    Soy Manuel Casares, me encanto su artículo y saber algo mas de mi Bisabuelo David Casares Galera del que estoy muy orgulloso

  5. Roberto Molina Peon. permalink

    Me intereso mucho esta pequeña historia. No la conocía con detalles. Y me siento orgulloso de ser descendientes cercano de 3 personajes, que forman parte de los pioneros del auge de Yucatan.

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