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MÉRIDA DE YUCATÁN IV CIUDAD CAUCEL

Juego de Pelota

¡Cómo ha cambiado la arqueología! Hace cuarenta o cincuenta años, los arqueólogos repetían que los juegos de pelota en Yucatán corresponden al período de influencia tolteca, es decir, a partir del siglo X de nuestra era. Pues bien, hace algunos años, los periódicos locales de Mérida anunciaron la existencia de un juego de pelota en la mancha urbana de la ciudad, los arqueólogos en ese momento le dieron una antigüedad de 2,500 años; es decir, 500 años antes del nacimiento de nuestro Señor.

Hace varios meses localicé el punto donde se encuentra emplazado éste juego de pelota, y finalmente ayer 19 de julio de 2015, en compañía de mi hijo Luis Carlos, y cargando sus cámaras fotográficas y su Dron, nos fuimos en busca del mencionado juego de pelota.

Llegamos a un enorme desarrollo urbano llamado Ciudad Caucel (uno de los muchos desarrollos urbanos que en los últimos 10 años se han construido en el poniente de la ciudad), que con sus avenidas y glorietas nos recuerda la gran metrópoli, más que la antigua ciudad de Mérida, y me hace pensar qué grande es Mérida. En fin, llegamos a nuestro lugar de destino, y visitamos el monumento precolombino que mide aproximadamente 20 metros de largo; así mismo, cercano al juego de pelota, se encuentran vestigios de otros monumentos mayas, que a lo largo de los siglos han sido desmantelados gradualmente hasta convertirse en lo que son hoy pequeños montones de piedras.

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Publicamos ésta imagen como ayuda a los visitantes para localizar el parque donde se encuentra el juego de pelota en Ciudad Caucel.

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Las dos imágenes anteriores fueron tomadas por Luis Carlos, quién elevó su Dron hasta 50 metros de altura, así se ven con claridad las líneas perfectas de los muros del juego de pelota, que mide aproximadamente 20 metros de largo y al que le faltan algunas piedras de lo que haría la parte superior del templo. La vegetación cubre parcialmente todos los monumentos en el parque, que está rodeado por casas-habitación.

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Luis Carlos Rosado.

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Luis Carlos Rosado van der Gracht.

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Admirando la parte central del patio del juego de pelota, dónde anteriormente debió existir “el marcador central”, y que los arqueólogos señalaron el lugar con piedras.

Después de pasar una hora admirando los monumentos del parque, y ya siendo las once de la mañana nos dirigimos al mercado de Santiago para disfrutar unos tacos de mariscos y su refresco de lima.

El libro sagrado de los mayas, el Popol Vuh, nos ofrece una bellísima narrativa del Juego de Pelota, personalmente creo que todo el mundo debería leer este pequeño libro lleno de magia, de historias que son más bien cuentos que tienen una ingenuidad tan original, como que narra la intervención de animales, así: el ratón, y la razón por la cual no tiene pelos en la cola; o bien, cómo Hunapuh y su gemelo Ix Balamque, designaron la comida de los animales; también nos narra como el veloz conejo roba la pelota en la cancha para darle tiempo a los jóvenes para recuperar y triunfar sobre el mal; y al estilo de Walt Disney nos relata como el piojo en su calidad de mensajero es tragado por la rana para poder llevar el mensaje a mayor velocidad, y ésta a su vez, de la misma manera, es tragada por la serpiente, y finalmente, ésta por el gavilán.

Nos narra también así, cómo los jóvenes Hunapuh e Ix Balamque, armados con sus tzuun, o cueros con los que se cubrían los brazos y piernas, y de sus vachzop, máscaras protectoras, y con su pelota de resina se dirigen decididos a enfrentarse a los señores de Xibalbá en un juego lleno de magia. El Juego de Pelota en realidad era una ceremonia reservada únicamente para la gente principal, así, en el Popol Vuh leemos que finalmente al lograr la victoria y castigar a los señores de Xibalbá, encabezados por Hun Came y Vucup Came, como parte del castigo y prohibiciones impuestos les prohíben a ellos y a sus descendientes participar en los juegos de pelota.

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Plato Blom, en la parte superior muestra a los jóvenes gemelos semidioses, Hunapuh e Ix Balamque con sendas cerbatanas.

El relato termina cuando los gemelos Hunapuh e Ix Balamque subieron en medio de la luz y al instante se elevaron al cielo. Al uno le tocó el Sol y al otro la Luna. Entonces se iluminó la bóveda del cielo y la faz de la tierra. Y ellos moran en el cielo.

Entonces subieron también los 400 muchachos a quienes mató Zipacná, y así se volvieron compañeros de aquellos y se convirtieron en estrellas del cielo.

Más de mil quinientas canchas de juego de pelota se han clasificado, no solamente en Mesoamérica, sino en regiones muy alejadas al norte hasta el actual Estado de Arizona en Estados Unidos. Sabemos que el Juego de Pelota estaba relacionado con sacrificios humanos porque son representados éstos en algunas canchas como en el Tajín y Chichén Itzá; no es posible saber si se trataba de jugadores profesionales ni tampoco es posible saber si se trataba de los vencedores o los vencidos, los personajes sacrificados que aparecen en los frisos, o bien, se trata de esclavos o prisioneros destinados para esta ceremonia. Naturalmente a la llegada de los europeos a nuestro México, trayendo una gran influencia religiosa, nunca se imaginaron una ceremonia pagana sino más bien un evento deportivo al que llamaron Juego de Pelota.

Numerosos cronistas del siglo XVI observaron cómo se desarrollaba este juego o evento deportivo, en todo lo largo y ancho de México, en el área maya solamente un cronista, Sánchez de Aguilar, se refiere a este tipo de evento que vio en la región de Guatemala. Por otra parte muchos conquistadores y frailes observaron este deporte en la parte central del país; así Fray Bernardino de Sahagún, hace una descripción de la cancha y el juego que se desarrollaba diciendo que consiste de dos muros paralelos, y a la mitad de ambos, incrustados, se encuentran aros de piedra por donde puede pasar la pelota, esta pelota estaba fabricada de hule, llamada por los mexicanos hulli, y muchas de estas se han hallado a lo largo de México. El caso más notorio fue el descubrimiento en 1990, cuando se hallaron en el sitio de Manatí, Veracruz, una docena de estas pelotas. Motolinía menciona que estas pelotas corren y saltan tanto que parece que traen azogue (sic) dentro, la dureza de este material es peligrosa para los jugadores debido a la gran fuerza y velocidad. Sahagún también afirma que no jugaban con las manos, sino con las nalgas, (sic)… traían para jugar unos guantes en las manos y un cinturón de cuero para golpear la pelota. Aunque el juego debió ser practicado por los hombres únicamente, Bartolomé de las Casas menciona haber visto encuentros entre mujeres.

Christopher Weiditz

Dibujó Christoph Weiditz, 1529.

En fin, estas canchas o templos religiosos son monumentos arqueológicos que como mencionamos más adelante existen en todo el país, existen otras diversas explicaciones del Juego de Pelota, mencionando que en algunos casos eran 3 jugadores, y en otros casos más, hasta 7. Entre las cientos de ciudades mexicanas precolombinas, las más famosas por su número de Juegos de Pelota son: Cantona (Puebla) con 24 canchas; El Tajín (Veracruz) 17, y Chichén Itzá con más de 15, es precisamente en este sitio que se encuentra el más grande de todos los juegos de pelota en la América precolombina.

El conjunto del Juego de Pelota principal está compuesto de 5 monumentos según la Enciclopedia Yucatanense, y este conjunto se trata de las construcciones que limitan el gran patio. Los trabajos de restauración de este grupo fueron hechos por un grupo de heroicos trabajadores dirigidos por el ingeniero José Reygadas Vértiz, el arquitecto Ignacio Marquina, el arqueólogo Miguel Ángel Fernández, y entre los yucatecos el ingeniero José Erosa Peniche y Juan Martínez Cantón, el patio de la cancha del Juego de Pelota, que como mencionamos más arriba, es el más grande de la América precolombina, tiene 175 metros de largo por 40 metros de ancho, y sus muros paralelos 90 metros de largo, ambos muros mantienen en sus posición original los anillos de piedra a una altura de 6 metros aproximadamente, ambos aparecen en fotografía y daguerrotipos tomados en Chichén Itzá a lo largo del siglo XIX.

En cada costado a lo largo del muro, aparecen unas bancas de aproximadamente 1.20 metros de alto, y en los cuales se encuentran esculpidos seis grupos (tres en cada muro) de figuras que representan a los jugadores. Cada equipo está representado por 6 jugadores, todos bellamente ataviados con largas plumas y decoraciones en todo el cuerpo, pero también se ve que una rodilla está protegida por una cubierta de cuero, un pie lleva un zapato mientras el otro tiene una sandalia, ambos brazos también están protegidos y finalmente cada jugador lleva en la cintura un bastón, el cual debía ser utilizado para pasar la pelota de caucho a través del anillo, ya que su altura es considerable. En la parte central de estos paneles encontramos a los dos jefes, dirigentes o cabecillas del equipo, el primero aparece como el resto de sus compañeros vestido con largas plumas y ornamentos, pero en una mano lleva un cuchillo aparentemente de obsidiana, mientras que en la otra mano lleva una cabeza humana, frente a él se encuentra asentado en una rodilla el segundo jefe, también bellamente decorado, pero no tiene cabeza, ya que le ha sido cortada. De su cuello sale corros de sangre que se convierten en serpientes pero uno de ellos se convierte en una planta de maíz con frutos y flores.

Raúl Rosado Baeza con un grupo de turistas en el Juego de Pelota de Chichén Itzá, al fondo se aprecia parte de los bajorrelieves de los asientos.

Los otros juegos de pelota están diseminados por la ciudad, y son de proporciones mucho más pequeñas que el denominado Gran Juego de Pelota.

Durante la Colonia, continuó jugándose el “deporte nacional”, existen reseñas que se jugaban en lugares públicos como mercados, y que las apuestas eran el objeto principal, y existen también crónicas de que había jugadores profesionales que se ganaban la vida practicando el deporte.

En la actualidad el Ulama o Tlaxti se juega en: Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Zacatecas, Sinaloa, entre otros. En Sinaloa los jugadores tienen sus canchas bien delimitadas, es un terreno plano limitado por muros paralelos de 65 metros de largo por 4 de ancho, los jugadores son 5 por equipo, se protegen las caderas con un delgado cinturón y patean la pelota con zapatos de cuero. Juegan a lo largo del día y la noche, periódicamente se detienen a beber un trago de “agua de vida” y los acompaña la música de la tambora que trae alegría y energía, no solamente a los jugadores, sino también a los asistentes, que también los acompañan debidamente bebiendo el “agua de vida”. Así mismo se detienen ocasionalmente y con una espina de maguey se pican para hacer sangrar los moretones ocasionados por los golpes de la pelota.

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