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VILLAHERMOSA – PALENQUE

El viaje turístico a Palenque a fines de los años 50’s y principios de los 60’s se hacía ya sea por Ferrocarriles del Sureste, con carro-comedor y coches pullman con literas, baño y hasta aire acondicionado. La salida de Mérida era tres veces por semana a las 7:00 p.m. y se llegaba al destino 12 horas después. Los tours de lujo se operaban con el avión “lechero” de Mexicana de Aviación, de Mérida a Villahermosa donde se pernoctaba una noche para la visita del museo de La Venta y continuar al día siguiente en las avionetas de Tabasqueña de Aviación temprano en la mañana. El pequeño aeropuerto se encontraba justo en el área conocida hoy como Tabasco 2000 enfrente del museo de La Venta y el parque Garrido Canabal, los pequeños cessnas eran los únicos medios de viajar en la región hasta 1966, y hacían servicio de taxi aéreo en la región que carecía de carreteras: a Palenque, Zapata, Pichucalco, San Cristóbal de las Casas, así como a rancherías. En el año de 1966 se abre la carretera Villahermosa-Escárcega, y comienzan a circular los primeros vehículos de turismo procedentes de Villahermosa y de Mérida, aunque con gran dificultad.

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Cruz foliada

 

Entre las guías de viajes, antes de que existan los Google Maps y los GPS’s en el automóvil mi favorita fue la Sanborn’ss Mexico Travelog con sus señalamientos tan precisos no se perdían de ningún detalle como: “a una y tres cuartos de milla del cartel de Coca-Cola a la izquierda está la entrada”; u otra que indicaba: “doblar a la izquierda una esquina después de la tienda de ‘Las Quince Letras'”. Este Travelog escrito a máquina y con mapas hechos a mano y los ejemplares mimeografeados y de hojas intercambiables.

Ferrocarril del Sureste

En 1936, durante la administración del General Lázaro Cárdenas se inició el tendido de la vía de lo que se llamará el Ferrocarril del Sureste obra monumental que fue suspendida varias veces por muchas razones, económicas, técnicas así como la llegada de la Segunda Gran Guerra. Además de que toda la región es por naturaleza insalubre donde la fiebre amarilla es una amenaza constante y los trabajos mismos necesitan ajustarse con las temporadas de lluvias. Pero el trabajo no consistía únicamente extender la vía férrea sino que, a lo largo del camino era necesario hacer drenajes para permitir el paso del agua proveniente de las montañas de Guatemala y Chiapas. Enfin es la región más húmeda de México con precipitaciones mayores a los 3000 mm anuales. Fue una obra de gigantes, no de hombres, son tantos los ríos que atraviezan la región que muchos de ellos no conocemos su nombre ni escuchamos hablar de ellos como: el Tancochapa, Villacutengo, Maxcalapa o el Chachahuantengo y muchos más , otros son más conocidos como el Grijalva, Usumancinta, Teapa y Candelaria; pero no son todos, para no cansar al lector no mencionamos muchísimos otros donde se hicieron tanto puentes provisionales como definitivos.

turismo postguerra

Esta obra de gigantes representó llevar hasta el punto preciso para su colocación más de 60000 toneladas de rieles para lograr unir Coatzacoalcos con la capital de Campeche, así se logró abrir un inmenso territorio que atravieza los estados del sur de Veracruz, Chiapas, Tabasco y Campeche, región que era prácticamente deshabitada por las características del territorio, alejado de toda ciudad de importancia, a lo largo de 780 km. Así se logró abrir el estado de Campeche de sur a norte permitiendo el paso de gentes y mercancías a lo largo de un enorme territorio, y se fundaron los primeros poblados en el sur del estado como Escárcega y Candelaria, región que en esa época estaba deshabitada.

Al terminar la Segunda Gran Guerra, el gobierno reinicia con vigor la construcción del Ferrocarril del Sureste, así después de siglos de aislamiento el Presidente de la República Miguel Alemán Valdéz inauguró el 29 de junio de 1950 en compañía del Secretario de Comunicaciones y Transportes Lic. García López, la Estación Palenque e inauguró una angosta carretera petrolizada que lleva al pueblo de Santo Domingo de Palenque, y al sitio arqueológico del mismo nombre, permitiendo al turismo el acceso al estado de Chiapas.

turismo palenque2

La Cruz de Palenque

 

Al día siguiente el martes 30 de junio de 1950 acompañado de su comitiva de funcionarios federales, inauguró oficialmente la vía Coatzacoalcos- Campeche con gran boato y alegría, tanto de parte del gobierno como de los habitantes del pueblo, después de 14 años de trabajo incesante llevando a cabo uno de los mayores proyectos en el ramo de las comunicaciones de nuestro país.

El 1 de julio del mismo año el presidente abordó el tren de vía angosta de los Ferrocarriles Unidos de Yucatán que conducía de Ah Kin Pech a Mérida, efectuando en esta ciudad diversos eventos e inauguraciones, quizá el más importante, fue la inauguración del servicio de larga distancia telefónica al D.F.

Es hasta 7 años después cuando finalmente el 8 de junio de 1957 que se termina la construcción de la vía ancha del ferrocarril Mérida- Campeche de los Ferrocarriles Unidos de Yucatán, que permite hacer el viaje directo hasta Mérida sin necesidad de transbordos de un ferrocarril a otro.

En el Boletín de Verano 1968 de Sanborn’s Mexico Travelog contiene el flier anunciando: “Carretera número 261 Villahermosa-Champotón… esta es la nueva ruta a Yucatán. Los dos nuevos puentes de couta sobre el Grijalva y el Usumacinta ya se terminaron. Asi mismo la carretera secundaria que conduce al famosos sitio arqueológico de Palenque ya se concluyo completamente. No dude en tomar este nuevo camino que atraviesa ranchos y más ranchos. Esta carretera es sobre todo una gran necesidad para los que viajan en sus motor homes y que han tenido una mala experiencia al subir o bajar de los ferries en la carretera del Golfo”.

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Raúl Rosado Baeza en el aeropuerto de Palenque, Chiapas

Raúl Rosado Baeza en el aeropuerto de Palenque, Chiapas

 

 

En Villahermosa el primer hotel a donde se llegaba en la antigua ciudad, era el María de Lourdes, un hotel que servía para agentes viajeros, visitantes, y turistas, los alimentos se tomaban en un pequeño restaurante llamado Los Azulejos. Hacia 1963, empieza a funcionar el Hotel Manssur, ya propiamente un hotel turístico con un amplio lobby y una carta de comida internacional que preparaba un chef español; la ciudad todavía mantenía numerosas casas de madera en la que habitaba la gente. El aeropuerto en Palenque era una pista sin petrolizar, rodeada de potreros y donde frecuentemente había que sacar a las vacas que estaban pastando. Esta pista se encontraba paralela a la estación del ferrocarril. Frecuentemente bajaban los turistas en Palenque y el cessna era abordado por chamulas, lacandones o tojolobales que iban de regreso a las rancherías u otros poblados como Zapata, Pichucalco, etc. La misma pista de aterrizaje en medio de la selva era la base de salida para que los turistas visitaran Bonampak y Yaxchilán, o para continuar a San Cristóbal de las Casas. En Palenque no existía un servicio de taxis, por lo que la avioneta volaba sobre el pueblo y los transportistas venían a buscar a los turistas a la pista de aterrizaje, o a la estación del Ferrocarril del Sureste.

Para llegar al pueblo de Palenque se recorrían 5 Kilómetros, en un camino sin petrolizar rodeado de potreros y gente a caballo, el pueblo de Palenque probablemente tenía 5000 habitantes, con calles angostas y casitas todas de madera. A 100 metros de la plaza principal de Palenque sobre la calle principal, se encontraba el mercado donde los indígenas de la región venían a comprar y vender resina de incienso, hilos de colores para sus bordados, bolsas, huipiles, pieles de tigrillo, venado o lagarto, así como cubetas de metal, sogas para el ganado y todo lo necesario para llevar a sus rancherías. El poblado terminaba 200 metros después del convento y empezaban los corrales y llanos y la calle estaba prácticamente a oscuras después de las 10:00 de la noche. El único paseo nocturno después de cenar era ir a caminar a la plaza principal a escuchar la marimba, ahora toda la música que se escucha es de CD’s.

El primer hotel en Palenque fue el Lacroix con sus ocho cuartos y su corredor pintado con escenas de la jungla lacandona, con figuras de animales de la selva y monumentos mayas. La familia Lacroix con sus hijos atendía el hotel. Hacia 1964, Don Vicente Castellanos construye los primeros cuartos del Hotel Palenque, mismo que se encuentra enfrente del convento franciscano y la plaza principal del pueblo, este hotel fue creciendo lentamente y durante los 60’s el turismo dormía en cuartos que tenían afuera escombros y ladrillos. Su pequeño restaurante ofrecía la sorpresa del día, hoy delicioso y mañana probablemente sardinas enlatadas con arroz blanco, plátanos fritos y frijoles negros, había que ver la cara de sorpresa de los turistas.

La gran plaza principal era una gran explanada artificial como se nota hasta el día de hoy, con algunas bancas de madera y donde la marimba tocaba los fines de semana para que la gente del poblado bailara hasta las 10 de la noche, naturalmente, hora en que pobladores y turistas ya estaban todos acostados, porque a esta hora se apagaba toda las luces del pueblo y los hoteles quedaban en completa oscuridad.

El único restaurante turístico era El Jade, propiedad de la tía Herta Reike. Este pequeño restaurante situado a dos cuadras atrás del convento en el límite del pueblo consistía de un patio-terraza con su casita de madera donde preparaba sus guisos y postres y vivía la tía Herta; todo esto bajo la luna y las velas ya que no llegaba la electricidad hasta allá. Todo era felicidad hasta que aparecía la mascota del lugar que asustaba a los turistas, ya que Jade era un cocodrilo que se paseaba libremente debajo de las mesas y que daba nombre al lugar. Los turistas sorprendidos con la aparición de Jade al principio estaban asustados, hasta que la tía Herta venía a recoger a su mascota.

Hacia 1964, al quemarse “El Jade” debido a una lámpara de gas morado que cayó sobre el piso, la tía Herta abre un nuevo “Jade” a escasos 2 Kilómetros del sitio arqueológico, justo en la selva donde no había vecinos ni nada más que selva. Sin luz ni agua potable, ya que el agua provenía de un arroyo cercano, este pequeño restaurante ocupa dos colinas vecinas mismas que se unen con un puente colgante de maderas y tablas, y mientras una colina ocupaba el comedor con pisos de tablones y techos de paja, en la otra estaba la cocina y el cuarto con baño de la tía Herta. En esas épocas los turistas eran aventureros y no había quejas de servicio; ellos mismos ayudaban a poner la mesa y a llevar platos, alimentos, manteles y mientras se tomaba la cena, del cuartito habitación salían las notas de Beethoven, Mozart, Bach, Vivaldi o Chopin de acuerdo con el ánimo de la cocinera, mientras los monos aulladores no cesaban de gritar en las ramas de los árboles cercanos; siempre, después de lavar los platos al pasar al aperitivo, todos permanecían en silencio extasiados por los ruidos de la naturaleza y la música clásica, frecuentemente era necesario hacer esperar al taxi que venía a recogernos y que nos regresaría al hotel.

Hay que mencionar que fueron los viajeros individuales y no en grupo, de origen francés, los que descubrieron turísticamente Palenque y San Cristóbal, y permanecían en el lugar varios días antes de continuar su camino.

La visita al sitio arqueológico de Palenque era impresionante: grandes árboles de 30 metros de altura y debajo de estos otros más pequeños, el piso cubierto de grandes helechos y musgo, que bajo las torrenciales lluvias permanecían eternamente húmedos. Frecuentemente la visita se hacía bajo torrenciales aguaceros que duraban horas y a veces días; hacían que los visitantes, aunque empapados se maravillasen con la naturaleza y los imponentes monumentos. La caminata para visitar el Templo del Jaguar subiendo una colina, maravillaba a los visitantes, con la vista del riachuelo Otolum a lo bajo y las copas de los árboles arriba, los monumentos todavía en restauración, como el Palacio que todavía tenía filtraciones, y que los arqueólogos raspaban las formaciones de calcio de las paredes y el techo. La Cruz Foliada sin restaurar, la Cruz de Palenque y el Templo del Sol parcialmente restaurados, agradaba a la vista de los espíritus aventureros.

Hacia 1952 el arqueólogo Alberto Ruz L’huillier, después de meses de trabajo, encontró debajo de la base de la Pirámide de las Inscripciones, la Cámara Funeraria del Rey Pakal, cuyo sarcófago de piedra causó gran revuelo en los círculos arqueológicos y culturales de Europa y del mundo. Don Alberto continuó los trabajos de exploración del sitio trabajando en diversos templos. Pero siempre la visita al Templo de las Inscripciones fue lo que más impresionaba a los viajeros, ya que después de ascender la pirámide hasta lo alto, empezaba uno a descender en el interior de la pirámide hasta llegar a la cámara funeraria. Desafortunadamente por el número de visitas que diariamente llegan a Palenque esta ahora prohibido el ascenso de la pirámide y los visitantes tienen que contentarse con una réplica de la recámara funeraria en el museo del sitio.

Pero los turistas agradecían del arqueólogo no únicamente sus trabajos de salvamento arqueológico, sino que también sembró entre los monumentos decenas de árboles de naranjas, mandarinas y toronjas que todos disfrutaban por igual mientras hacían la visita.

Don Alberto tuvo un hermano, Michel Ruz L’huillier, quien fue guía de turistas durante los años 50’s, 60’s y 70’s y abrió la primera agencia de viajes en Villahermosa, misma que operó hasta su fallecimiento.

Bonampak, Chiapas

Bonampak, Chiapas

 

 

El arqueólogo había nacido en el poblado de Palenque y permanece descansando hasta el día de hoy como señala el monumento funerario enfrente del Templo de las Inscripciones.

Con el paso de algunos años, los cambios llegaron con gran velocidad. Una vez abierta la carretera Villahermosa – Escárcega, el panorama empezó a cambiar: las primeras calles de Palenque se petrolizan, la primera caseta telefónica en el poblado se instala en el Hotel Palenque; nuevas posadas y restaurantes se abren para el turismo, pero no a todos les gusta el progreso. Como decía nuestro amigo y paisano Francisco “Pancho” Amescua, uno de los primeros guías residentes en Palenque: “el progreso llega…pero a mí no me gusta”. Pancho era el verdadero Jungle Jim de la selva Lacandona; él era el único guía que a pie, acompañado de mulas, llevaba a los turistas a Bonampak, Yaxchilán, Piedras Negras, Flores, Tikal, etc. cargando sus laterías, tocino, galletas y harina, pabellones y hamacas, machete y fusil, junto a los turistas hacía durante semanas el recorrido para visitar la región . Pancho, oriundo de Dzibichaltún hablaba español, maya yucateco, chol e inglés.

A fines de los años 60’s Palenque empieza a cambiar, el pueblito crece, el antiguo mercado cambia de lugar, la calle principal se llena de cuartos para rentar y pequeñas fondas, el hotel restaurante Nutuntun con su riachuelo y ojo de agua era el lugar ideal para los grupos, el baño en el río era una obligación antes de almorzar, así mismo La Cañada, que como el anterior ofrecía como atractivo principal sus caídas de aguas de los afluentes del río ha sido fraccionado, la vegetación a desaparecido y en su lugar han aparecido nuevas calles y construcciones, excepto por un pequeño parque de forma triangular que conserva algunos viejos árboles y una placa que conmemora a su antiguo propietario, Carlos Morales. En una visita que efectué en febrero de 2012 La Cañada parece más bien un pequeño desarrollo como Playa del Carmen, que con pequeños lotes se ha convertido en una zona hotelera con bares, cafeterías, tiendas, algunas bellas residencias y hoteles, algunos con piscinas, como el Maya Tulipanes y el Chablis, y otros más módicos como el Chechén, Xibalbá, La Cañada y el hostal Yaxkín.

Ex-pista de aterrizaje de Bonampak

Ex-pista de aterrizaje de Bonampak

 

 

Los tours a Chiapas eran más interesantes cuando incluían varios destinos, como por ejemplo de Palenque tomábamos el avioncito para visitar Bonampak y Yaxchilán, el cessna aterrizaba en una pequeña pista abierta entre la alta vegetación siempre verde y tupida, situado exactamente en el sitio de Bonampak y después de visitar este primer lugar, se continuaba también en avioneta a Yaxchilán, no había nada, ni milpas en el camino, nada estaba restaurado y apenas habían impermeabilizado los techos del Templo de los Frescos de Bonampak. Después de pasar el día y visitar el caserío donde vivían los lacandones la avioneta regresaba a recogernos antes de que empiecen las lluvias torrenciales. Los alimentos para el viaje consistían en el box lunch que comprábamos en un restaurancito en Palenque ya que ni el hotel se comprometía a hacerlos: un plátano, un sándwich, un huevo duro y refrescos de cola.

San Cristóbal de las Casas,  Chiapas

Parte de San Cristóbal de las Casas, Chiapas

 

 

Otra excursión que hacíamos a partir de Palenque y que nos permitía permanecer hasta tres noches más en la región era el viaje a San Cristóbal de las Casas, que como todos los viajes de la región se hacía en avioneta. En los años 60’s San Cristóbal era un pequeño pueblo de quizás 15,000 habitantes con pocas calles petrolizadas, y que el turismo europeo empezaba a conocer, la pista donde llegaban los cessnas de Tabasqueña de Aviación se encontraba cerca de lo que es hoy la terminal del ADO, y pequeños hoteles era lo que el turismo podía esperar, no había ni hoteles ni restaurantes turísticos, ni tiendas de curiosidades, sino únicamente lo que se fabricaba en la región, pero el paisaje en los alrededores del pueblo era muy bonito, con muchas flores de alcatraz creciendo por todas partes y alguna choza de madera a lo lejos. La numerosa población indígena llevaba sus trajes típicos con blusas, faldas y calzones bordados, sombreros con cintas multicolores, sus sandalias, todo maravillaba a los visitantes.

Naturalmente la visita al mercado y al Convento de Santo Domingo era extraordinariamente interesante, la Catedral no se había hecho famosa todavía con la presencia del Subcomandante Marcos, y sin duda alguna Nah-Bolom, la casa de Don Franz y Gertrudis Blom era un imán que todavía atrae a los visitantes de la región. Franz Blom llega a Chiapas por primera vez en 1928 para trabajar entre los grupos indígenas de la región y empieza una gran amistad con los líderes lacandones del estado, los ayuda y protege trayéndoles medicinas, herramientas, alimentos, y les enseña el uso de herramientas y técnicas modernas. Letrero zapatista de advertenciaEn 1950 Franz y su esposa Gertrudis se establecen en San Cristóbal y adquieren un antiguo edificio diseñado como seminario en donde fundan Nah-Bolom. Franz muere en 1963 y Gertrudis unos días antes de que comience la rebelión zapatista que alcanzó proporciones inesperadas.

Durante el 13 al 22 de diciembre de 1973, se llevó a cabo en Palenque la llamada Primera Mesa Redonda de Palenque, “A Conference on Art Iconography and Dynastic History of Palenque”, a la cual asistieron los mayistas de México y Estados Unidos principalmente: Merle Greene Robertson, Linda Schelle, Peter Mattews, Michael D. Coe, y Moisés Morales, entre muchos ilustres estudiosos. El objetivo principal de esta primera mesa, fue la comparación y análisis de los logros obtenidos en el desciframiento de jeroglíficos, así como discutir y comprender mejor la iconografía de esta gran ciudad.

Este evento fue el primero de una serie de reuniones que continúan hasta hoy, y cuyo tema ha sido ampliado, estas mesas redondas, son famosas por todos los que aman y disfrutan la civilización maya.

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